¡¡DUELE TANTO NO TENERTE!!

Yo te amo.
No quiero a ningún otro hombre en mi corazón, en mi vida, en mi alma, en mi pensamiento, que no seas únicamente tú.
Mi corazón, mis sentimientos, mis pensamientos, mi alma, y cada milimetro de mi, solo están contigo, solo quiero tus besos, tus caricias, tu voz, tu cuerpo, tu alma, te quiero a ti, solo a ti en mi vida.

Al amor no hay que temerle, si es la experiencia más hermosa,  sublime y máxima expresión del ser humano.
Yo, amor mio, te quiero y acepto como eres, no quiero que seas diferente, te quiero con todo, con  tus problemas y responsabilidades, con todas tus dudas, con tus ocupaciones, con todo tu pasado, tu presente, con todo lo que eres.
Te amo  y me duele mucho no tenerte, me duele mi cama vacia, no tener tus besos  aunque sean desde la distancia, que no camines a mi lado, que no me acompañes en mi senda, no saber de ti, cómo te va en tus actividades, si eres feliz, si piensas en mí, si deseas abrazarme, besarme y hacerme el amor  como yo lo deseo, con esta intensidad que me devora, con esta sed imposible de apagar, con esta soledad que me carcome, con esta tristeza que me mata.
 No comprendo por qué razón te tienes que alejar de mi vida, máxime si dices amarme también. 
Solo me queda soñar que estás a mi lado, que ambos estamos tan pegados en la cama  que no sabemos donde termina tu piel o mi piel  porque parecemos uno. Yo giro mi rostro y te encuentro a mi lado, nos besamos, nos miramos, sonreimos, no tenemos ni que hablar porque nuestros corazones lo saben todo el uno del otro. Hay tanta compenetración entre los dos, nos fundimos, nos amamos  sin reservas, sin miedos, nos entregamos completa y mutuamente, sabemos que nos amamos y que eso es lo más maravilloso que nos puede suceder.
Pero la verdad, es que no me quieres en tu vida, que me has roto el corazón, que yo te amo, pero tu me cerraste la puerta sin una explicación válida. Que me duele respirar, que te extraño, te anhelo, te deseo.  Solo le pido a Dios que vuelvas a mí, pero solo si eso te hace feliz, si es para quedarte  y  lo que tu corazón desea, y que si no es así, que me de la fortaleza para superar este dolor que me embarga, recoger los pedazos de mi maltrecho corazón, y volver a creer en la vida, en la gente y en todo lo que Dios tenga  para mi.
 No me resigno, no lo acepto. 
  Lucía