SEGUIRÉ FIEL A MI MISMA




El camino del amor es impredecible y tormentoso. Todo un acertijo, una ruleta rusa donde a veces se gana y otras se pierde y  difícilmente se sale ileso, siempre se llevan heridas de guerra.

¿Qué hacer cuando nuestras expectativas fueron defraudadas? 
Mantenerse ecuánime sin permitir que el orgullo herido tome el control de nuestro ser, es una tarea difícil.

Conservar y cumplir las promesas y los compromisos adquiridos a pesar de los pesares, es una proeza que pocas veces se alcanza.

Llegamos a la vida de las personas, tocamos de alguna forma sus vidas, pero al final cada uno hace sus propias elecciones haciendo uso de su libre albedrío.

Son necesarias honestidad, autenticidad, transparencia, sinceridad, lealtad hacia sí mismo, entre otras, para sobrellevar este proceso con  valentía.

Es imprescindible no dejar que nuestro corazón albergue resentimiento por no ser amado con reciprocidad.
Actuar con revanchismo  cuando no se es correspondido,  es mezquino y ruín y deja traslucir nuestra verdadera identidad.

La venganza e impartir justicia a nuestra conveniencia,  nunca será la solución.
A pesar de los desaciertos, de las lágrimas y el dolor, seguir siendo fiel a los dictados del corazón.

Creer en la bondad del ser humano, preservar viva la esperanza y confiar en que el universo obrará prodigios para colocar todo en su justo lugar.

Es ante nosotros mismos que tendremos que rendir cuentas de nuestro proceder, así que ser fiel a  uno mismo es la mejor  opción.

Lucía.