HABLANDO CON MI ALMA


Escuchar nuestra voz interior, conocernos, quitarnos las máscaras, ser fieles y auténticos con nosotros mismos, antes que con los demás. ¿No es esa nuestra misión?
Aceptarnos con nuestras limitaciones y debilidades, nuestras fortalezas   potenciando las mismas. Cada día intentar conocernos y amarnos  a pesar de todo,  Perdonarnos, comprendernos, no ser jueces implacables, ser misericordiosos con nosotros mismos  por las cosas que no hicimos bien. Dar vuelta a la pagina y empezar otra vez, ¿No es lo que debemos hacer?
A veces llegamos a la vida de otras personas para confrontarlas consigo mismas, para que acepten su autenticidad y actúen en consecuencia. De toda relación por efímera que parezca algo se aprende, aunque en su momento, una piense que no. Cada situación deja una enseñanza, cada problema  una moraleja, algo que nos mueve en nuestro interior. Comprender cada evento que nos sucede, ser más sensibles a lo que vivimos, también es necesario.
No estamos solos en el mundo, estamos unidos por hilos invisibles, y aun cuando nosotros no lo creamos, aceptemos o percibamos, nuestras acciones desencadenan otro tipo de eventos que incluyen a otros seres humanos, que ante nuestros ojos nada tiene que ver, pero como todos somos parte del todo, esa seria la explicación.
Podemos mentirnos a nosotros mismos siempre, ¿O dejaremos que aflore nuestra verdad, consintiéndonos rectificar  en un contínuo aprendizaje? Esta es la reflexión.
Debemos escuchar nuestra voz interior, dejar que ella hable alto y claro, seguir nuestra intuición, saber que este minuto,  este segundo, posiblemente es el único que tenemos, o puede ser el último del que dispone la persona a nuestro lado. Entonces, ¿Vamos a malgastar el tiempo en recriminaciones, en agravios, cuando podemos comprender, perdonar y dar las gracias por todas las bendiciones que hemos recibido por el solo hecho de estar vivos  e interactuar con los demás?

AUTORA
Lucía Uozumi
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Mis Humildes  Opiniones.