ABRAZAR LA FELICIDAD.



Decidir ser feliz, vivir intensamente el día a día y lo que Dios y el universo nos ofrezcan sin forjarnos expectativas de ninguna clase, solo siendo felices haciendo lo que nos nace del corazón y nos hace disfrutar plenamente sin esperar agradar a nadie y fluyendo con lo mejor de nosotros.

Arriesgarse, hablar, actuar y tener arrojo cuando sea preciso, luchar por lo que se quiere, vivir el día a día dando amor porque en ese dar, encontramos nuestra propia felicidad, sin esperar que otras personas correspondan o no.

El mundo es de los que tienen decisión y coraje, de aquellos que persiguen sus sueños y siguen los dictados de su corazón.

Despedirse y dejar en el pasado la tristeza, el dolor, la soledad, las angustias, el odio, el rencor, la negatividad, el remordimiento, la renuncia constante, el dejar ir.

Abrazar y dar la bienvenida a la felicidad, a la prosperidad, al amor, al entusiasmo, a la alegría y las cosas buenas de la vida. Impregnarnos de positivismo, de ganas de vivir esperando lo mejor de sí mismo y los demás. Con una actitud inmejorable y un buen estado de ánimo, olvidando los eventos pasados que han dejado secuelas en nosotros, ofreciéndonos una nueva oportunidad, abriéndonos a la vida y a todas sus posibilidades.

Para ser felices debemos amarnos y aceptarnos tal y como somos por lo que somos, con todas nuestras carencias, debilidades y fortalezas, y en ese mismo sentido aceptando y amando a los demás sin querer imponer nuestro criterio, dejando ser a cada cual tal y como es y necesita ser, aceptando los eventos y circunstancias que no podemos cambiar.

Si no se dá este proceso de aceptación es muy difícil encontrar felicidad, ya que ésta proviene desde nuestro interior, es nuestra propiedad y solo nosotros tenemos la fórmula mágica para alcanzarla, el poder de liberarla y utilizar su inmenso poder.

La paz proviene desde nostros para nosotros, podemos estar en ambientes muy adversos, atravesando grandes crisis y problemas y aún así estar en paz y ser felices.

Algo que nos proporciona felicidad es el amor, en primer lugar, éste debe brotar desde y para nosotros, para luego poder amar sin pedir nada a cambio.

Nuestra meta debe ser: Ser felices siendo quienes somos, aceptándonos y amándonos tal como somos, por lo que somos: “La máxima expresión de Dios en nosotros.”

Cuando decidimos ser felices nuestra felicidad irradia y cubre a los demás que por ende salen beneficiados.

Autor:
Lucía Uozumi.
(Derechos Reservados)