DECISIONES.

No me preocuparé por eventos que aún no han sucedido. Viviré un día a la vez.

Solo por hoy trataré de ser feliz, de amarme mucho y prodigarle cuidados al increíble, maravilloso, dulce, tierno e inolvidable ser que vive en mí.

Viviré el día a día sin expectativas de ninguna clase con respecto a los demás, trataré de ser feliz en esa medida, tomando lo que Dios me dé, la oportunidad de sentir, experimentar y vivir.

Bajo ninguna circunstancia destruiré a la persona más importante de mi existencia, yo misma.

He comprendido que mis sentimientos los genero yo, y que es mi responsabilidad controlarlos. Siempre es una bendición poder sentir, y desde esa prespecitiva debo valorarlo.

No puedo pretender manipular las respuestas de los demás a mis sentimientos y requerimientos.
Los sentimientos de los demás, son solo de cada uno, y no puedo hacer nada al respecto, solo valorar y respetar ese sentir, y agradecer la sinceridad.

¡¡Qué cosas tiene el corazón cuando siente profundamente!! Hace que perdamos la objetividad y empecemos a actuar como niños . Sin embargo algunas veces es necesario, porque sirve para ubicar nuestros pies en la tierra, poner freno a la imaginación, al espíritu loco y soñador, y desde esas experiencias, reflexionar, recapacitar al respecto, y saber tomar sabias decisiones.


Siempre será lo que tenga que ser, no lo que una desee que sea.

Las personas pueden estar tan cerca o tan lejos como cada cual desee estarlo. Podemos estar rodeados de personas y sin embargo estar tan lejos, y sentirnos conectados con alguien que está a miles de kilómetros... pero que lo sentimos más cerca de nuestro corazón.

En este momento de mi vida, lo único que me queda es ser sincera conmigo misma.

A menudo nos quejamos de la hipocresía y la falsedad, pero cuando encontramos la transparencia, claridad y autenticidad, pocas veces sabemos verla y mucho menos valorarla.

El juego de la indiferencia es uno de los que más lastiman, por eso es imprescindible ser sinceros y claros y expresar contundentemente nuestro sentir.

Autora:
Lucía Uozumi.
(Derechos Reservados)