¿BUSCANDO EL AMOR...? ¿BUSCÁNDONOS A NOSOTROS MISMOS?

Vivimos buscando el amor, olvidando que antes, debemos encontrarnos y amarnos a nosotros mismos. Aprender a estar en soledad, cubrir nuestros vacíos, no pretender que otros los llenen o querer suplir las carencias ajenas.
Todos necesitamos tiempo para la persona y la relación más importante de nuestra vida, nosotros y con nosotros mismos, porque si no nos amamos, difícilmente podremos ofrecer amor a alguien más.
En el proceso de aprender a amar es inevitable llevar heridas de guerra, son nuestra prueba de fuego que a la vez nos enseñan lecciones valiosas e importantes. ¿Quién no ha sufrido por amor? ¿Quién no creyó morir de dolor cuando nuestros sentimientos no fueron correspondidos como queríamos, necesitabamos o deseábamos?.
Desgraciadamente no podemos controlar las reacciones y acciones de aquellos que no han estado a la altura de nuestros sentimientos, de nuestro amor. De los que no han sabido valorarnos y querernos cómo merecíamos. Pero esas experiencias han templado nuestra alma, nos han hecho más fuertes y han aportado lecciones invaluables en el aprendizaje del amor... porque es preciso aprender a amar para estar listos para una relación saludable basada en el amor mutuo, en la sinceridad, autenticidad, confianza, lealtad, y valores sólidos. Es todo un proceso y como todo lleva su tiempo, pero no debemos darnos por vencidos.
Toda relación saludable se basa en la honestidad, sinceridad, transparencia, autenticidad y lealtad entre otras virtudes. No pretendamos obtener lo que no estamos dispuestos a dar. Empezar por ser auténticos amigos, saber serlo y entender el verdadero significado que este término conlleva, porque lamentablemente aún en este sentido nos falta crecer.
Hay en el universo dos fuerzas muy poderosas, el amor y el odio. El amor, como la fuerza que es capaz de transformar a todos los seres del planeta, saca a flote lo mejor de nosotros. El odio... solo provoca nuestra propia destrucción.
Aprender a amar es todo un proceso, casi siempre amamos con apego. Llega el resentimiento cuando no somos amados como deseamos... El amor es algo más sublime, más pleno. Aceptar la derrota no es fácil, ¿pero qué se puede hacer?
Solo dejar que el otro tome el camino elegido y quedarse en compañía de una misma, porque es con quien mejor se está, es quien mejor te entiende, y volver a creer, creer siempre. (No perder la fe)
El amor es paciente, es comprensivo, no juzga, espera, entiende, respeta. El verdadero amor no duele, solo llena el alma de felicidad, se complace en hacer y saber feliz al otro no en desgarrarle el corazón.
¿No será que tenemos que adquirir la maestría en el amor?
¿Cuántas veces tu amor no fue apreciado y cayó en tierra árida?. ¿Por qué algunas mujeres nos rodeamos de relaciones que no nos merecen ni compensan? ¿Por qué ponemos los ojos en quien no nos ama, no nos valora, ni es sensible a nuestro corazón? ¿Por qué nos gustan las relaciones sin futuro? ¿Por qué atraemos esa clase de energía? ¿Por qué nos involucramos en relaciones tormentosas? ¿Será que los hombres no están preparados para sostener relaciones con mujeres que saben lo que quieren y lo expresan contundentemente? ¿Será que temen a una mujer que no se va por las ramas, no tiene pelos en la lengua y mucho menos va con hipocresías y niñerías fútiles?. ¿Será porque nos gusta sufrir, sentirnos despreciadas, o tenemos el síndrome del no merecimiento o baja autoestima ?.
Debemos ser claros, auténticos, transparentes, sinceros con nosotros mismos, darnos la oportunidad, y tener el corazón libre para poder encontrar y ofrecer en igual medida el amor que estás buscando.
Llega un momento en la vida en la que tenemos que enfrentarnos con nosotros mismos, y ante nosotros no podemos mentir. ¿Qué es lo que realmente queremos?
¿No será que las disculpas que a menudo utilizamos son trabas que nos ponemos para no enfrentar nuestra realidad? Posiblemente es más fácil buscar relaciones intrascendentes que no nos conducen a nada, y al final solo dejan un gran vacío en alma. ¿A que le tememos?
Y el amor, ¿En dónde lo dejamos? ¿No es acaso la empresa más importante para el ser humano, el motor de nuestra vida, y lo que hace que ésta valga la pena vivirla con todas sus consecuencias?
Y en soledad, ¿Puedes estar contigo mismo y pleno, o necesitas estar rodeado de gente para sentirte bien y feliz.?
Y sí ese afecto real y profundo muriese (por ejemplo la muerte física) ¿Cómo lo enfrentarías? En tu corazón lo albergarías y nadie te lo podría arrebatar porque es tuyo, pero cuando la vida nos enfrenta ante esas encrucijadas nos percatamos que no somos dueños de nada y que tenemos que aprender a "dejar ir", a trabajar el desapego, ¿Tú que piensas al respecto?.
Autora:
Lucía Uozumi.
(Derechos Reservados)
Mis Humildes Opiniones.