UNA REFLEXIÓN


Los amigos se conocen en los momentos de oscuridad. Cuando las puertas se cierran y los caminos se estrechan. Cuando las verdades del alma nos confrontan.
Los amigos se cuentan con los dedos de la mano y a veces sobran todos.
Vivimos de superficialidades que nos hacen creer lo contrario. La amistad encierra muchas cosas. No sólo es saber serlo sino también que en el momento que necesitemos de ese amigo esté para nosotros para darnos una mano, un consejo, una palmada en la espalda y te diga:
Ánimo, no estás sola, esto también pasará. Los momentos de oscuridad también pasarán. 
Es aquel que es capaz de darte ese abrazo que necesitas, es quién no te da la espalda y quién se queda contigo.
En ese momento de confrontación es cuando sabemos donde estamos parados, con que y con quien contamos. Descubrimos que vivimos en un espejismo y que sólo contamos  con nosotros mismos. Que nadie nos acompaña y que lo que dabamos por sentado era sólo una ilusión.
Autora:
Lucía Uozumi.

(Derechos Reservados)
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