MEDITAR

Así como nuestro cuerpo requiere alimentos y cuidados especiales, nuestro ser espiritual no es la excepción.
La meditación nos conecta con nuestra parte  divina; proporciona bienestar físico, emocional y espiritual.

Según nuestros sentimientos, pensamientos y emociones, reaccionamos y actuamos. Somos lo que pensamos y nuestro mundo es el reflejo de ello.

Somos una masa de energía en movimiento. Nuestro cuerpo es una ilusión y lo que realmente somos es una gran masa de energía con la capacidad suficiente como para alimentar un continente unas semanas.

Todo lo que existe en el universo es energía; esta energía está conectada entre sí como un entramado. Estamos unidos, aunque no lo parezca y cualquier movimiento en un punto x, afecta a otro, aunque esté en la otra punta del cosmos.

Vibración es la frecuencia en que se mueve la energía.

Cuando vivimos  a través del odio, la rabia, la venganza y la negatividad estamos vibrando en una baja frecuencia porque estamos conectando con esos sentimientos y esa energía; por ende nos sentimos mal, vemos la vida a través de ese prisma; según lo que estemos viviendo, sintiendo y generando. Los efectos se plasmaran en nuestra realidad y en el entorno. Enfermamos en cuerpo, alma y espíritu.

Meditar nos conecta con lo divino, con esa parte de nosotros, que unos llaman Dios, la fuente, el yo superior, o todo lo que es. Con esa energía que Todo lo Es. Con nuestros más altos propósitos y con nuestra parte divina.

Si somos energía, y todo en el universo es energía, y si meditar nos conecta con nuestros propósitos más elevados, es obvio que estaremos vibrando en una frecuencia superior.

Estaremos en la vibración del amor, la armonía, la paz, el perdón, la comprensión, la salud, la abundancia, la prosperidad, la aceptación, la positividad, el amor por una misma y todas las formas de vida.

Todos meditamos de alguna manera. Cuando somos retrospectivos... Cuando vamos a ese lugar sagrado dentro nuestro, y nos confrontamos con lo que somos, desprovistos de ego, con nuestra humanidad a cuestas  y la total aceptación de lo que somos. Meditar es el encuentro con uno mismo, y eso solo lo puede hacer cada persona.