RUTILANDO EN EL CIELO.



Noche clara, manto de estrellas.
Cigarras, grillos, libélulas y habitantes nocturnos
susurraron entre murmullos y cánticos.
Espléndida, descendió con suavidad
sobre la superficie del mar calmo.
Se aproximó hasta casi besar la arena.
Una estela de algodón se desplegó ante sus ojos.
Él y su perro flotaron, abordaron e iniciaron su viaje.
Ascendió de nuevo hasta el firmamento, con sus dos acompañantes.
Mírala, rutilando en el cielo. ¿Los ves allá dentro?
Ese nube blanca como un corazón, los cubre.

¡Feliz Noche!
Dulces sueños, mágico despertar.
Con amor,
Lucía Uozumi.