NAVIDAD, ÈPOCA DE PERDÒN, CONCILIACIÒN, AMOR Y PAZ.




Que todo el año sea Navidad, que el espíritu navideño viva siempre en nuestros corazones generando amor.

En esta época estamos abiertos a la conciliación, a la tregua, a empezar de nuevo.
¿Pero no es así como deberíamos vivir todos y cada uno de nuestros días?

Es el momento propicio para “AGRADECER”
Gracias por todas las bendiciones recibidas, por todo el amor que me fue entregado y pude sentir y expresar.

Ante un ofensa podemos responder con enojo y resentimiento o con amor. Si ante la provocación devolvemos amor, generamos amor, porque el amor sana todas heridas del corazón.

No olvidemos que la vida es efímera, lo importante es lo que somos, y los nobles sentimientos que poseemos.

La paz nace y se hace desde el interior del ser, si todos y cada uno la generamos, ésta redundará en un mundo más armonico, más justo y más feliz.

Somos una unidad, cada acción que tomemos afecta a otras personas.
Es tiempo de reflexión, amor, reconciliación y perdón. Olvidar el pasado, el resentimiento y los agravios. No existe perdón sin olvido de la ofensa. Un corazón hermoso es tan puro como el de un niño que olvida al instante y no alberga sentimientos dañinos para el alma.

Tenemos la oportunidad de cambiar los eventos negativos  y transformarlos.
Colmarnos de amor, dejar que este nos invada, que solo los nobles sentimientos habiten nuestra alma.

Que nuestra senda de vida sea vivir por y para el amor, que la paz more siempre en nuestros corazones. Que el amor infinito cubra y trascienda a todos los seres, haciendonos más sensibles, considerados, amorosos y nobles.

El camino del amor es dar sin esperar recibir, amar sin expectativas y sin buscar reciprocidad ni compensación, siendo solo amor, ese que trasciende todo, deseando el bienestar de mi prójimo, sin cabida a sentimientos mezquinos hacia aquellos que de alguna forma nos lastiman, discriminan, violentan nuestros derechos, cubriéndolos con nuestro amor y entregándoselos a Dios, porque no somos responsables, ni puedemos controlar los actos de los demás. Lo importante es como actuamos cada uno de nosotros ante cualquier  evento o circunstancia, y es ante nosotros mismos a quien rendiremos cuenta.

Que ésta sea una ocasión propicia  para liberarnos de nuestro equipaje inservible, dejando ir todo aquello que ata a nuesta alma a remordimientos, culpas, odios y sufrimientos, impidiéndole así cualquier paso en su evolución.

Somos inmensamente afortunados, poseemos un techo que nos protege de la interperie y de las inclemencias del tiempo, y un sin fin de bendiciones de las que ni nos percatamos, sin embargo olvidamos que en este instante, millones seres humanos están padeciendo la miseria extrema, el hambre, el frío, la discriminación, la vejación y la violación de sus derechos fundamentales.

Tal vez no podemos erradicar de golpe la injusticia, pero si contribuir para aliviar de alguna manera el sufrimiento de los menos favorecidos.
Permitámosle a nuestro ser actuar en bien de nuestros semejantes, obrando con equidad, justicia, transparencia, honestidad, dejando que aflore nuestra verdadera esencia Divina, que ésta esté siempre presente en cada acto, en cada segundo de nuestra vida, que sea nuestro modelo de vida.

Si obramos con honestidad, equidad, misericordia, entre otras, estaremos predicando con nuestro ejemplo y estas buenas acciones proporcionarán una respuesta positiva, que poco a poco irá transformandose en una gran cadena, obrando cambios en el interior de otros seres humanos, para bien de todos.

Intentémoslo cada día, hagamos la diferencia. Iniciemos con pequeños cambios, aunque sea con una sonrisa, una palabra amable, pensemos en los demás, embriaguémonos del espíritu navideño permanentemente, invitémoslo a residir en nuestro corazón.


Que el espíritu de Navidad colme nuestras almas, cobijándonos con amor, paz, armonía y felicidad.
¡¡FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO 2012!!