DESDE EL CONFÍN DE LOS TIEMPOS

Desde el confín de los tiempos

Alma horizonte, corazón mío,
oye mi clamor desesperado.
Si te he amado y anhelado
¿Dime, por qué no me escuchas,
allá en los confines del tiempo?

Es mi alma que te añora,
es mi boca que te ansía
y mi cuerpo te reclama.
¿Es que no te has percatado 
de mi amor desaforado?

Cien mil años te he buscado,
cielo y mar he buceado,
tus mieles he deseado.
Ven amor mío, ven a mí.

Amor mío, te he escuchado.
Atiendo con fervor
 tu clamor de ayer,
soy quien tanto has buscado.

Ríos y mares atravesé,
montañas y cordilleras,
el infinito y su inmensidad,
ansiando reencontrarte.

Por agrestes serranías
y caminos insondables,
sin respuesta caminé
Cielo y Tierra bordeé.

¡¡Es fácil inventar un himno nuevo!!
Soy tu poema y dádiva de amor.
Si, te nombro mío, por siempre mío
en orgías de horas infinitas
desenfrenadas de lujuria y pasión,
donde nos desatamos sin temor.
Amor mío, baila y canta junto a mí.

Mi antigua sangre árabe te reclama.
Surqué todas las veredas
que me conducen a ti.
Te he buscado y encontrado,
ahora quiero descansar en ti.

Ya todo está saldado,
nuestro encuentro se ha sellado.
Te reconozco mío,
por tanto, vine por ti.

Tu alma cansada está.
Tú, mi alma enamorada,
ven a casa, ven a mí.

El fuego de mi hoguera encendido
por ti espera, y mi calor te aguarda.
Nuestras lenguas doradas
arrojan dardos de amor.

Mi esperanza, mar sin límites,
me ha mantenido en pie.
Soy tu río desbordado
que ansía calmar tu sed.

El ángel que te cubre,
tu vino suave y dulce
en quimono de cristal.

En los efluvios del vino
me solazo y me complazco.
Vine a colmar el vacío
que mi ausencia te causó,
los estragos que he dejado
subsanarlos quiero yo.

Sé que has sufrido ángel mío,
sé que sin mí estás vacío.
Soy tu cántico de amor
a través de todo tiempo,
reencarnaciones sin fin.

¡Hoy te encuentro!
Mi alma te reconoce.
Ven a casa.
Ven amor,
Ven a mí.
Autora:
Lucía Uozumi
(Derechos Reservados)