UN PÁJARO Y UN ÁNGEL



Hoy quiero compartirles algo que llegó a mí a través de la red. Esto y otras cosas hicieron que reflexionara sobre como somos los seres humanos, un poco conflictivos y nunca conformes, aunque el estado del ser es buscar la expansión y el crecimiento. 

Todos los grandes pensadores de la historia han estado de acuerdo en algo, en que somos lo que pensamos. Traigo a colación las enseñanzas de Thomas Troward a su discípula  Genevieve Behred en 1921, que al igual que James Allen, y Charles F. Haanel, dicen, palabras más palabras menos:  "Así como un hombre piensa en su corazón, así es él" y no se están refiriendo a la impresión que damos de cara al público, incluso a nuestros allegados que creen conocernos, sino como somos y pensamos en la intimidad de nuestro ser. Esos pensamientos que nadie escucha y mucho menos puede percibir porque son nuestros.  

La importancia de observar y vigilar nuestros pensamientos porque las semillas que sembremos en nuestra mente florecen y dan frutos, depende de nosotros que cosecha queremos recibir.  También observar en que frecuencia queremos vivir. 

El devenir diario nos enfrenta a retos y es nuestra actitud la que hace la diferencia. Tirar balones fuera o asumir con valor, autocompadecernos o apreciar el lado positivo de cada situación que se nos presente. 

El permanente estado de fe y gratitud es el que hace la diferencia y nos conecta con la fuente absoluta de todas las posibilidades. 
Tener fe en nosotros, en nuestro potencial infinito, en nuestras capacidades ilimitadas. 

¿Cómo veo mi vida hoy? ¿Estoy agradecida o me siento victima de las circunstancias? ¿Culpo a los demás de todo lo que me pasa? 

¿Me siento infeliz o he aprendido que la felicidad está y solo depende de mí, y nadie me la puede dar, a no ser yo misma? 

¿ He comprendido que el estado de paz, tranquilidad interior, solo lo puedo obtener cuando me centro, cuando observo, vigilo mis pensamientos e imprimo pensamientos correctos a mi mente?

Cuando cultivo el jardín de mi mente con esmero, cuando me impongo crecer y ser un mejor ser humano. Cuando tomo las riendas de  mi ser y dejo que lo mejor de mí, se exprese.

Ahora si les comparto lo que les prometí.

Había un pájaro que vivía en el desierto; muy enfermo, sin plumas, nada para comer, beber y sin refugio para vivir; maldiciendo su vida, día y noche.

Un día, un Ángel estaba cruzando desde ese desierto, y el pájaro detuvo al Ángel y preguntó  ¿a dónde vas? el Ángel respondió Voy a encontrarme con Dios.

Así que el pájaro le pidió al ángel que por favor le preguntase a Dios cuándo terminaría su sufrimiento. El Ángel le dijo por supuesto!, lo haré el Ángel se despidió del pájaro.  

Al llegar al lugar de Dios le compartió el mensaje del pájaro. Ángel le contó su patética condición y preguntó cuándo terminaría su sufrimiento. Dios respondió: En las próximas siete vidas el pájaro tiene que sufrir así; ninguna felicidad hasta entonces".

El Ángel le respondió que cuando el pájaro oyera esto, se desanimaría. Entonces le pregunto si podría sugerir alguna solución para esto.

Dios le respondió: Dile que recite este mantra: Gracias Dios por todo—.

Ángel volvió a encontrar al pájaro y le entregó el mensaje de Dios.

Después de siete días, el Ángel pasó de nuevo por el mismo camino y vio que el pájaro estaba tan feliz; las plumas habían crecido en su cuerpo, una pequeña planta creció en la zona desértica, un pequeño estanque de agua también estaba allí, el pájaro estaba cantando y bailando alegremente. El Ángel estaba asombrado de cómo sucedió esto: "Dios dijo que por siete vidas, no habría felicidad para el pájaro" ... con esta pregunta en mente, fue a visitar a Dios.

El Ángel preguntó y Dios respondió: Sí, estaba escrito que no habría felicidad para el pájaro por siete vidas, pero debido a que  el pájaro estaba recitando el mantra "Gracias a Dios por todo" en cada situación.

Cuando el pájaro cayó sobre la arena caliente, dijo "gracias a Dios por todo"; cuando no podía volar, dijo "gracias a Dios por todo", así que sea cual sea la situación, el pájaro siguió repitiendo "Gracias a Dios por todo" Y por lo tanto el karma de los siete tiempos de vida se disolvió en siete días". 

Fe y gratitud, hace la diferencia.