DESCUBRIÉNDOTE MI ALMA

(Extracto de la novela: "Tiempo para Recordar")                       



San Andrés,  diciembre 22 de 1789. 
Querido Esteban:

Estoy en bellísimo lugar, rodeado de un frondoso y espeso bosque, un río de aguas cristalinas y naturaleza desbordante.

Anoche no tenía ni la más remota idea que hoy podría estar aquí, fue una bella sorpresa que el destino me preparó.

El amor es una bendición para el que lo siente y para quien la recibe. Mi naturaleza es el amor. Algún día comprenderás lo bendecido que has sido por tenerlo. 

Soy y he sido, una gran y leal amiga, sin quiebres, sin traiciones, honesta, transparente, dulce, tierna, inocente, ingenua, ilusa también, sincera, leal, amorosa y excelente ser humano. No soy perfecta, o si lo soy, porque soy la expresión de Dios, de mi Dios en todas sus manifestaciones.

Ambos estamos compartiendo lecciones comunes, experimentando y aprendiendo de las situaciones que nos permiten mejorarnos en todos los aspectos. No soy la excepción, como tampoco tú lo eres.

Te ofrezco mi sincera amistad. Una amistad como pocos tienen la fortuna de encontrar una vez en su vida. Si deseas que forme parte de ti, sabes que estoy aquí, si por el contrario deseas alejarte, estás en tu derecho.

Si fuera así, y hoy es nuestra despedida, quiero que sepas, que deseo que seas muy feliz en todos los sentidos, que agradezco a Dios, y sabes que formas parte de mí.

¿Sabes? Hay un párrafo de un libro que describe la vibración y el sentimiento que envuelve al alma, cuando tiene la certeza y la convicción de haber encontrado ese Ser que vida tras vida, fue esa parte y compartió vivencias que solo dos han podido experimentar. Yo he tenido esa convicción y esa clarividencia. Te encontré, pero no implica que la realidad sea como el corazón desea.

Deseo para ti, que el amor te cubra, que el amor te envuelva, que el amor te sane, que el amor te eleve, que el amor te bendiga.

Deborah

(Extracto de la novela: "Tiempo para Recordar")
Autora: Lucía Uozumi. 
(Derechos Reservados)